6.11.08

Mantenimiento

Hace ya unos meses que opté por hacer las cosas bien. Por ser menos mezquino, evitar hacer daño, portarme a la altura de mis relaciones, trabajar (aunque no sea suficiente) de una forma que jamás he hecho. También decidí recordarme y sacar lo mejor que iba encontrando el los laberintos oscuros de mi pasado. Han sido, ya casi un año de intentos enormes por ser una persona que me satisface ser.

Todo ha ido saliendo mal. En momentos se que es culpa mía. En otros, la clara culpa la tienen las condiciones y las decisiones de terceros. Eso me tiene hastiado. todo está desorganizado por acá. Me imaginé que el trabajo, salir de casa, comenzar una nueva relación y otras cosas similares, me haría una persona feliz, satisfecha y con el ánimo para seguir dándole hasta que otros días mejores aparecieran.

Pero fue falso. Estos meses, han desembocado en una serie de decepcionesque no comprendo... y que no tengo idea de cómo solucionar. Me siento solo y abbrumado y sí "querido diario" que ha sido AljuriTv, hoy te abandono para un mantenimiento que mi vida no soportaría si debo narrarlo. Hay millones de cosas por contar, de películas vistas, de juegos compartidos, de orgullos incontables, de todo y todo. Pero no siento que valga la pena, ser público ahora.

Me mata dejar esto. No sería la primera vez... pero me mata estar pasando lo que paso ahora. Seguiré abogando por los sueños que persigo, las sonrisas que me robo y la lucha social que me mantiene clandestino. También pelearé por ella que dice soportarme, aunque eso hoy parece tener un doble significado... positivo. Procuraré siendo yo, sin prometer seguir siéndolo. No encuentro de qué agarrarme: voy en su búsqueda y se las probabilidades.

Por ahora y un buen rato, a los pocos lectores fieles, les agradezco haber compartido este espacio, que resonaba en los contactos que propició. Hasta mañana.

29.10.08

Entrada 69. Por algo será.

En el amor y en la pena, es costumbre reciclar el lenguaje. Repetir “te amo” y una cierta cantidad de apodos, de palabras dulces. Pero no solo el lenguaje hablado, también el táctil y el oral, entre otros: tocar con un mismo comienzo y llegar a un mismo fin, lamer o besar dentro de las posibilidades del amante de turno. Todo es un sin fin de repeticiones, pues todo acto, es en sí mismo una repetición, una falta de deseo de originalidad, incluso si nuestra memoria nos permite olvidar y crear el efecto novedad sobre el acto realizado.

Todo esto puede ser mentira. La verdad, no importa.

Hay algo que sin embargo no había sentido antes… o al menos, no había vivido de esta forma: la ausencia física y espacial de la persona amada. Hace poco vino una semana. Sólo habían pasado dos meses desde su partida. Su nuevo partir me ha dejado buscándola y es eso, lo que es nuevo en mi vida, ahora.

La busco en mi cama que es grande. Una cama donde cabrían tres personas y ahora, la ocupo yo y un oso de peluche de ella. La busco en la mirada de ese oso que reprocha mis movimientos ansiosos a mitad de la noche. También en la ducha inmensa, con poca presión y un chorro medianamente tímido, donde nuestros cuerpos altos lucharon por calentarse. La busco en cada desayuno que pienso en servirme, pero que sin ella, carece de sentido; en los almuerzos que me llevan a conversaciones agradables, donde ella sería una excelente interlocutora; en cada cena –que es mi momento de calma del día- y que ella irrumpió y me enseñó a compartir.

También ando detrás de sus huellas en cada contacto físico que alguien provee: cuando una amiga me abraza me falta su cuerpo, par del mío; en cada roce seductor de alguna niña desconocida, extraño sus leves caricias, que haciéndose a más, terminan en esa fuerza que nos atraviesa; en cada uno de los besos que amigos o amigas comparten con mis cachetes, que me obligan a pensar que pronto pasarían a ser sus labios encontrándose con los míos. Pero además, cada vez que me estrello con algo, que me tropiezo, que caigo, que camino, que toco la materialidad mundana, porque todo mi cuerpo debería estar en contacto con el suyo… caminar sobre ella, tropezarme, caer, estrellar, como si cada milímetro de mí ser estuviese condenado a conseguirla.

Indago entre la ropa que dejó, en las medias que aun una semana después, esperan en el hueco de la cama, llenas de polvo, que las recoja y las use, como sólo ella sabe usar un par de medias. Se indaga también en las botellas de agua vacías, que sirvieron para saciar la enorme sed de una semana, sus pos-coitos y sus guayabos; en la cantidad de productos femeninos que reposan en el estante del baño, en frascos y cajas que desprenden olores que detonan mi nostalgia… ese sentimiento aparece en cada bocanada de humo que respiro al aire y no sobre su cuerpo.

La extraño por esa sonrisa que amo y esa carcajada que produzco. En la compañía que sólo ella me ha proveído y por toda esa adoctrinación que conmigo ha llevado a cabo, por ambas, la extraño. La pienso en cada masturbación sin sentido, en cada coqueteo sin objeto, en cada necesidad que los días sustraen de mí… por los celos sin fundamentos, por las riñas inaguantables, por la pasión, el cariño y mi vida.

Todo esto puede ser verdad. No importa.

En el chat le dije, que hoy bebía, no para olvidarme de ella. Mejor, para olvidarme de mi (así suene a canción de Vives, paila). Ella dijo, que si no entendía, que hacerlo era olvidarme de ella. Por eso, la amo.

11.10.08

Cambios

Hay celebraciones a las que uno tiene que ir. Pase lo que pase, se debe parchar a como de lugar. Ya cercanos a la media noche nos encontramos. Los cuatro muchachos en su momento colegiales, se reencontraban después de mucho tiempo. Ellos se mantenían iguales. Yo, ahor de camisa y un poco más decente en la vestimenta fue víctima del comentario de mi mejor amiga: "cada vez pareces menos como ellos". Quedé frío y me disgusté brevemente. Yo dije, que no, que seguimos iguales... pero el tiempo si se pasa y a unos nos toca reinventarnos, en actitud y ropa y demás, porque el trabajo lo pide o porque ya no se puede andar mugroso por ahí. Ella recupero su comentarió y siguió: "pero es algo bueno". Sin importar mucho, la cosa es que muy dentro de mi, envidio un poco la vida de mis amigos, despreocupados, sin necesidades -obvias- y generalmente farreando hasta la muerte. Yo ya no puedo y bueno, se asume y sólo se siente un poco de nostalgia de vez en cuando.

no se cuántas veces he dicho esto ya. Pero toca repetírselo y sentir lo expresado atrás. Ah bueno, los chistes de la semana son:
1. La joven que me dice que el tiempo le pesa.
2. Javier y el Rita-affair.

24.9.08

La Milagrosa

Hace ya unos días me invitaron al estreno de la película "La milagrosa". El punto más positivo fue la invitación como tal: hace rato no veía a Largacha y a su novia Natalia. Estaban bien, haciendo lo que quieren de sus vidas en apariencia y eso es satisfactorio para mí.

Luego de un rato de espera detrás de una alfombra roja, engalanada con una presentadora sobre-maquillada de Caracol, entramos a la sala VIP en el centro comercial Gran Estación. Otra presentadora, famosa, introdujo la película. Habló el señor David Melo, de la subdirección de cine del Ministerio de Cultura, quien unos meses atrás me había explicado la inutilidad de un historiador en su oficina, porque ellos (los humanistas) "enredan todo", además de que ellos necesitan es administradores.

Luego de él, habló uno de los productores (de fractal, división de la Milagrosa Producciones). No se si entendí mal, pero uno de los protagonistas, "el gomelo", es su hijo. El discurso fue políticamente incómodo: señaló la necesidad de exigir la liberación de los secuestrados (hasta ahí, todos de acuerdo) y la necesidad de apoyar la política de Seguridad Democrática de su alteza, el Presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe Vélez… y ese apoyo debía continuar ad infinitum, ya que después de acabar con la guerrilla, esa política acabaría con la pobreza y la miseria del país. Ese discurso lo conocemos todos y muchos seguimos escépticos porque decirlo así, sin más, sólo puede ser un sofisma de distracción y un generador de falsas expectativas. Pero esa es otra discusión.

Este sujeto introdujo al director que presentó a sus dos protagonistas hombres. Rafa Lara, mexicano, habló de su amor por Colombia y de la nacionalidad que algún día desearía recibir; también presentó al protagonista mexicano, "el mejor actor joven que tiene México. Todas las palabras que iban y venían entre los aplausos generaban una atmósfera patriotista necesaria para explotar los contenidos que el filme presentaría. En el público se encontraban The Hall Effect, el locutor de Radio City, Pirry y personas que en algún momento habían sido secuestradas y ahora están en libertad, y familiares de secuestrados. El ambiente estaba creado, la película comenzaba.

Hoy leí varios comentarios y halagos a la película. Parece que los colombianos tenemos una fijación por lo que popularmente llaman "la fotografía", que en un sentido estricto, sobresale y es estéticamente aceptable. Pero ¿podemos darnos el lujo de amar nuestras películas porque se ven bonitas las imágenes que nos presentan? Antes de entrar al teatro le dije a Largacha, que si bien el cine colombiano ha mejorado en su producción estética, el nivel argumental y las actuaciones siguen siendo muy pobres.

La idea se vio corroborada. El hijo del productor hace un papel terrible. Por alguna razón parece que ni siquiera habla español y que sólo puede balbucearlo. Las demás actuaciones son regulares, pero al menos, se nota un esfuerzo por caracterizar los personajes desde tipologías que inciden en los clichés, pero que en últimas, no desagradan del todo.

La filmación es buena. Hay tomas obstruidas muy bonitas, pero otras, son exageradamente obvias e innecesarias. Los movimientos de la cámara pueden cansar un poco, pero es una escogencia de Lara y es absolutamente respetable. La historia comienza a atraparlo a uno: su narrativa tiene cortes impredecibles, juega con flashbacks bastante interesantes y con imágenes soñadas o imaginadas que realzan los momentos detonantes en las historias de los personajes.

La película tiene un punto muy a su favor, aunque sea pobremente tratado: no dibuja a los personajes en blanco y negro y el espectador se ve obligado a intentar entender qué los motiva y por qué el conflicto colombiano funciona como lo hace, en contra de todos, de izquierda o derecha, ricos o pobres, hombres y mujeres. Eso me lleva a la creación de personajes, que es simple y parece que no supera los estigmas del cine sobre la Violencia de los años ochenta: un niño o niña maltratado en su infancia encuentra el justificativo para reproducir el conflicto años después… ¿existirá la historia de un niño cuya familia fue asesinada, cuya hermana fue violada, que en contra del pronóstico, evita ingresar a la guerrilla y al crecer, lucha de una manera no bélica por el pueblo? es solamente un pregunta. Pero eso no es lo que queremos ver en el cine ¿no? Queremos muerte y violencia y la repetición de esa historia predecible de los que fueron introducidos a la guerra en contra de su voluntad y sólo la muerte los lograría sacar de ella, como la película exhibe.

Volviendo a la narrativa: la película trata a un joven de clase alta que es secuestrado, maltratado y que sufre de Síndrome de Estocolmo. Este personaje nos muestra las diferentes facetas de la locura del cautiverio, hasta las más inhumanas, como las prisiones debajo de la tierra. Después del viaje del personaje, él es rescatado, llega a casa, llora, se afeita y yace en su cama mirando un móvil de aviones; su mirada (poco expresiva) y la canción que acompaña la toma (una bonita pero incomprensible canción para el público hispano parlante) nos indicaría que algo en él ha cambiado, pero no podemos estar seguros, el hombre vuelve a casa y ya. ¿Es esa la conclusión, que sí se puede volver? Como espectador, no entiendo el final del filme. Es un mensaje que a mi parece termina incompleto, aunque es claramente mi problema, pues el final es perfectamente colombiano: vuelve y ya. Abruma la falta de análisis del conflicto, no porque sea necesario, más bien porque parece ser la intención y ahí se queda muy corto el largometraje.

Terminando: ¿por qué Carlos Duplat insiste en un cine de violencia? Ese, creo yo, es un tema de investigación sobre el cine colombiano por el que nadie se ha interesado.

22.9.08

Alguien tiene que decirlo, con envidia

Primero ella.

La conocí de joven. Su cuerpo más delgado. Exhalaba clase, lo que muchos podían interpretar como prepotencia. Escribía con gracia y uno de esos escritos me tocó a mí, cuando aún era muy pequeño como para comprenderlo, o peor, asumirlo. Tenía detalles que nunca nadie pudo tener conmigo… incluso, tantos años después. La historia cuenta que ella me hizo algo, que ella dice que yo le hice. Muchos años después de dejar de verla, volvió. Y lo hizo con historias terribles, mediadas por ese incomprensible ánimo que creo que pocos saben en verdad, que la caracteriza.

De Mel conservo una amistad distante. Una que se llena de felicidad por cada extraña llamado, por cada inconstante encuentro y por esa necesidad de que sea parte de mi vida. En los últimos tiempos la he visto intranquila, a la expectativa, llena de esperanzas que no entiendo y que me gustaría compartir.

Segundo él.

A ese joven lo conocí mucho después de ella. En un tiempo donde mi vida dio varios giros que no me importaban en el momento y que definieron mi forma de ser, ahora. Lo fui conociendo de a poco. No siempre lo quise. Caminaba robusto por los pasillos del colegio y siempre invadía al resto con su ancha risa y sonora sonrisa. El también viajó, aunque creo que por razones diferentes a las de ella. Sacó provecho y hoy, es capaz de que cualquier engendro se vea bien a través del lente mágico de una cámara costosa y unas luces aparatosas. También regresó, con buenas historias y con ese silencio que no permite abrir el acorazado y que impide reconocer con certeza, esa felicidad que él y ella logran entender.

De Anthony conservo una amistad cercana, sólo cuando habita nuestra capital. La distancia nos evita, el lenguaje que hablamos no se puede traducir a palabras en un computador. Es parte de mi vida y lo sabe, igual que las otras dos ladillas que tenemos de amigos en común.

Ahora.

El tiempo nos muestra sus dientes. Él y ella se conocieron y se enamoraron. He hablado mucho de ellos y creo que la monotemática conversación se rige por una norma que es desconocida para mí. Se que son dos de mis personas favoritas (diría Manuela como cuando habla de Paloma) y me encanta verlos, en un par de fotos tomadas en el cumpleaños de ella, demostrando que hay cosas, por indefinidas que sean, que recordaremos, involucrados o como terceros, con una sonrisa inmensa… como si quisiéramos que sus historias de amor nos ocurrieran a nosotros. Aunque no me quejo, mi historia de amor me encanta y espero que algún día alguien la vea con la envidia con que yo veo la de estos dos personajes.

6.9.08

Panorámico, 360 grados

Esto es la locura más furiosa en videos musicales.



Cut Chemist. My 1st big break.

26.8.08

pensá

Hoy fue un día largo. La falta de sueño me está matando. Recibí un par de llamadas extrañas. Yo digo afecto, otro dice "tanteo de terreno". Ahora no me preocupo, ando ocupado y no hay tiempo pa'pensá. Algunos confunden los símbolos patrios con ídolos violadores de credos. Hay ropa en la lavandería que algún día debo recoger. La pasividad me extraña... unos se cuestionan por la falta de expresión. Hay cuentas por pagar y dinero esperado.

Una llama e insiste. Cuelgo todas las veces de adrede. Otra comparte tempo virtual. Unos profesan amor y consumen. Profesar es sólo un consuelo, pero caliente y mentiroso, me animo con él. En la calle una mujer con anchas pernas opta por llamar la atención y en la casa, sus piernas parecen delgadas, tanto que n ella se las miraría. Se repiten versos y a nadie en verdad le importa.

25.8.08

Palo... 18 años.

Tengo una reseña sobre "la Milagrosa" que quiero arreglar y subir al blog. Tendrá que esperar. Primero, una foto del sábado pasado que me gustó mucho, por todas las implicaciones que yo le he dado.



Por alguna extraña razón me parece que se ve simplemente hermosa (con la cara de idiota, mirando a Jose, su novio). el resto le tocará verlas a Manuela en Facebook.

18.8.08

Adieu

El día demostró que no se puede dar nada por sentado. En el aeropuerto, cada persona jugó su papel, inevitable, pero contrario al que yo, recién llegado, creí que jugarían. La mayor se comportó de manera seria y me clavo, una a una, todas sus incisivas pero sensatas palabras. La menor fue dulce como no podría haberlo imaginado; me llevó un chocolate para aplacar la pena y como de costumbre (cuando algo me conmueve) lo guardaré y lo dejaré en un lugar visible a mi cotidianidad, acto de la memoria sobre una pureza que olvidamos y que allí está. La otra, no si se menor o mayor que la anteriormente llamada menor, calló. Los dos hombres tienen sus años encima. El más viejo actúo como el padre que demuestra ser, serio y profundo, un abrazo corto y firme, diciendo en voz baja lo que alguien debía decirme y todos callaron. El otro hombre, un poco menor, amigable como nunca lo había sido, me ofreció un corto transporte que me permitió pensar y llover un par de minutos.

Caminaba después de la despedida por un barrio que lleva nombre de tristeza y nostalgia, eso que ella había manifestado los días previos a hoy. De ella no me he olvidado y la mencionará más adelante. Decía que caminaba y bocanada tras bocanada tentaba el cáncer que se que vendrá, tarde pero seguro a matarme. Llovía lentamente y sólo pude pensar en la cantidad de promesas prometidas y en la abundante tristeza de mi primer adiós. En casa todo volvía a la normalidad a la que no me he acostumbrado... todo en su sitio, pocas cosas en el piso, el orden me impactaba, el desorden me hacía ya falta. El inventario es simple de llevar a cabo: cuatro fotos colocadas estratégicamente, un oso de peluche mirándome con ansiedad, dos botellas de agua a medio tomar, dos almohadas que no me pertenecen, una pijama sucia que huele a ella y a mi, una caja que no se puede abrir y un clóset que guarda todo lo que no se pudo llevar.

Pero debo volver a ella. Los días previos fueron un desastre. Llanto tras llanto asumió su partir. Las palabras circularon, fueron promesas, fueron de amor, fueron un grito desesperado frente a la resignación de hacer lo que se debe hacer: vivir la vida por uno y no por otro. Hoy consiguió guardar la cordura y lloró poco. La despedida fue uno de esos momentos que el cine vende como momentos de climax, sólo que sin el climax. No había música conmovedora de fondo y por el contrario sonaban los llantos de otras despedidas. Me abrazó fuerte y yo no tanto por el miedo a romperla, su fragilidad me encanta. Me dijo varias veces que me amaba y yo concedí ese amor con mi cabeza. Le susurré un par de cosas mientras los ojos rojos se encontraban a la distancia de dos narices unidas que no desean separarse. Se marchó. Miró varias veces para atrás porque sabía que mi mirada la esperaba, para hacerle un guiño. También sabía que mi cuerpo torpe iba a intentar subir una manita y que mi cuerpo entero temblaría cada vez que me mirara. Tras tres miradas desapareció.

Y volví a casa. Solo. Todo se hace pequeño sin su presencia. Ella agrandaba mis espacios, con su felicidad, su ternura, su insaciable forma de tocarme, con los regaños por ser tan putamente cansón con todo. Su presencia hizo de este cuarto una fortaleza de almohadas y ropa regada en el suelo. Ella cambió todo lo que conozco sin tener la mínima intención de hacerlo. Ahora tengo ganas de hacer trampa y de abrir la caja, pero no puedo, por alguna extraña razón es la única pareja que he tenido a quien le hago caso sin siquiera preguntar. Ella me mantiene recto, me arregla y cose como los botones que no cosió, de la camisa que le rompí por el deseo de comerme su carne, centímetro a centímetro, como lo hicimos por siete meses.

Si tuviera solo algo por decir, por sentir, sería la gratitud por permitirme sacar lo mejor de mí, que nadie conoce y por lo que en últimas, nunca antes nadie se preocupó. Chao pues.

20.7.08

Ahora... cosas

Aljuritv en Wordle aquí.

15.7.08

Too much info.

Finalmente me mudé. Ando feliz con eso. Vivo con dos chicas, una abogada, una literata, una un desastre y la otra también. Me encanta que se generaron espacios de sociabilidad con ellas y funcionan. Ordeno las cosas como me gustan. Como lo que quiero y lo que tengo. ¿Ya dije que ando feliz?

Manuela anda en Argentina. Más de quince días. Vuelve por unos veinte y tantos y se va a vivir a Estados Unidos. No puedo evitar creer que pierdo a la mujer de mi vida. Per de nuevo, las palabras están de menos. Siempre se dicen cosas parecidas. A veces se sienten cosas particulares. Ahora es uno de esos momentos. La respeto y la apoyo. Le deseo suerte. Me mata. Nos volveremos a ver. Esa es la promesa.

El trabajo anda. Con sus dificultades, el mal sueño, las actitudes cambiantes. Ahora el proyecto está a cargo provisional de alguien a quien quiero mucho, con quien peleo y me entiendo a las malas. No se muy bien que haría sin ella, no solo pro el trabajo. Me van a mandar a San José del Guaviare, aunque está como enredado el asunto. Lástima.

Salió el nuevo disco de CSS. Se llama Donkey y tiene sus fuertes y sus bajas. Sólo el tiempo lo dirá. El cine sigue fluyendo por mi vida. Espero pronto hacer el update de las veinte películas del último mes. Igual no hay tiempo para nada: lavar, recoger, hacer comida, trabajr, desayunar, y una y otra vez lo mismo.

Espero sentirme más interesante frente a mi mismo pronto. Ahora se entrelazan millones de sentimientos y el alcohol cotidiano cumple su cuota de "taimador".

La espero fer.

Ah, NIN en Colombia, vamos que esa es una buena noticia.

Este aire confesinal me da nauseas. Va a cambiar. Esa también es la promesa.

26.6.08

Contra



Godard.
Nuestra Música.
"Campo, contra-campo"

24.6.08

Mensaje de texto de Waffle. Entre el 21 y 22 de junio. Imposible determinar la hora.

Hay una situación en México que se llama alburrear. Es cuando en una conversación se le saca doble sentido a todo. Te voy a decir, alburrí.

7.6.08

Mensaje de texto del gordo. Viernes 6 de junio de 2008. 4:00 pm

Allison si ud. fuera un cuaderno sería un cuaderno ferrocarril.

31.5.08

Cine actualizado

Listo. Comencé a trabajar en el Ministerio de Educación. Es un buen trabajo de jornadas extensas y ojos cansados. Funciona a la perfección. Sin quejas, sin nada. La satisfacción de volver a laburar.

El fútbol ha terminado bien. Con quejas. Como toda temporada.

Ahora, vi películas pendientes y repeticiones varias, sobre las que quisiera comentar algunas cosas (claro que sólo de algunas):

1)Duro de matar 4.0. Vive libre o muere fuerte. Es un largometraje encantador. La gran nación en problemas y Willis, como siempre, los mata a todos. En esta entrega no deja de sorprender lo inverosímil de las escenas de acción, lo cual es, a lo menos, gratificante para el espectador. Un avión militar contra un camión. La escena del túnel. Ah y aparece Kevin Smith, eso, es bueno.

2)Persépolis. Ya conocía el comic y me parece la peli del año. Por muchas razones. El ritmo comienza rápido y cuando el personaje es aún una pequeña niña se trata al espectador como tal: se le explica todo despacito. Los minutos pasan, ella crece y ya el contexto social se hace uno con la vivencia de la ahora mujer. No deja de sorprenderme el asunto de los senos de la abuela y las flores... el feminismo hecho comic, hecho cine.

3)Animatrix. Como la trilogía que complementa, una basura. Algunos elementos gustan pero es sin duda, un reciclaje de pseudo-interesantismo. “beyond” sería una de las perfectas ejemplificaciones a mi disgusto.

4)Memories. La tercera parte “cannon fodder” es espectacular. Ottomo se la toma en serio y presenta una animación sobria a la que no estamos acostumbrados, para adicionalmente obligarnos a pensar en la guerra y las condiciones mentales que producen en una población. Para mí vale oro.

5)My Blueberry Nights. Sólo vi una parte y al igual que el resto del cine de Wai es, a mi parecer, inomprensible. Adicionalmente, se fía de un montón de clichés de los que seguramente Sofía Coppola se apoyará en futuras películas. El asunto es que Wai representa una incomprensibilidad cultural. Y ya.

6)400 coups. De nuevo. Otra vez. Espero queden muchas más. Esta película es un hito en forma y fondo. Truffaut manda y no tengo nada más que agregar a las interminables conversaciones sobre este largometraje que he sostenido desde la primera vez que la vi, hace unos seis o siete años.

7)All about Paula. Este largometraje fue producido por la empresa de Lars Von Trier y es un intento de producir pronografía feminista. No es buena pero si es sorprendente. Pocas escenas de sexo. Mucha narrativa. Un hombre que eyacula precozmente. Las tomas son más sensatas a las de la pornografía tradicional, en el sentido en que no solamente se dedican a hacer close-ups al coito. Nada del otro mundo, pero seguramente más de una mujer que conozco la preferiría sobre las escogencias de sus chicos.

Menciono esas porque la verdad, son las únicas que merecen algún tipo de mención. Otras pasan al olvido o simplemente se convierten en el recuerdo de una tarde con alguien amado. Tarde en la que esa película fue tal vez lo único olvidable.

6.5.08

Fechado 10 de mayo de 2007.

Hoy encontré algo escrito hace casi un año. Hoy recobra vigencia. Lo hace de forma extraña.

-----

El mundo parece un lugar siniestro. No es fácil acostumbrarse a estar dubitativo cada vez que enfrentamos en nuestra cabeza, las motivaciones que tienen otras personas para actuar de la manera en que lo hacen. Algunos optan por ser radicalmente ingenuos y así, ser engañados vez tras vez; otros, más o menos sensatos prefieren ser moderados y nunca halar para ninguna parte concreta que los defina y haga predecibles. Ella era profundamente moderada y por eso, jamás fue posible saber qué pensaba, por qué hacía lo que hacía.
Esa tarde lanzo la intempestiva: “Es por eso que nunca podremos estar juntos… que tu nunca podrás estar conmigo”. Sin más decidió levantarse de la cama y mientras se desvanecía el eco de la voz amada, ella desaparecía en la puerta de salida, aquel único objeto que servía de ancla y constante en su vida. En la calle, todo transcurría con la habitual calma, sólo que ahora la tristeza atacaba a aquel hombre que la buscaba afanosamente. Esa tristeza lo dañaba en su integridad, lo llevaba a recrear ese gesto que tanto odiaba: una mueca que sin duda no reflejaba lo que sentía y por el contrario, lo hacía ver disgustado, le otorgaba un aire de grosería que alejaba de inmediato a cualquier transeúnte que quisiera saber la hora o que simplemente necesitara indicaciones para llegar a su destino.
Entonces, una calle calmada, un hombre y su mueca, unos personajes anónimos perdidos en el tiempo o el espacio… uno que otro, perdido en ambos. En su cabeza se repetían las sentencias dictadas minutos antes. Le dolía su dureza. Pensaba que de vez en cuando era necesario sentenciar la muerte de ciertos amores y si él no se encargaba de hacerlo, sin duda volverían para atormentarlo, para amarlo de nuevo y ese es un precio que no podemos pagar, pensaba. Menos sin saber por qué alguien y su accionar lo arrastraron precisamente a este lugar. Se erguía al frente de su sombra partida en los noventa grados del que camina cerca de las paredes, un edificio pequeño, de tres pisos y que sirvió siempre para que ellos se burlaran del tercer mundo en el que se ubicaban. Al hablar con extranjeros dirían “hasta hace unos años este era el edificio más grande de la ciudad”, y que “cuando lo inauguraron, todo el pueblo salió a verlo” y parados enfrente del mismo (como ahora estaba él) lo aplaudían. Por eso Cristo se sentía en la obligación de comenzar a aplaudir, sin importar la negativa de los demás transeúntes.

-----

Ésta nueva muerte tenía sus particularidades, todo había comenzado un par de meses atrás en una calle calmada, mirada con una mueca ya descrita.
Su trabajo consistía en examinar meticulosamente los papeles conservados en los archivos nacionales de distintos lugares del mundo, inspeccionar si eran conservados adecuadamente, cuestionar la idea de lo patrimoniable y llenar interminables cuadernos de hojas amarillas de notas con las advertencias que con su partida se harían a los altos oficiales de cada lugar, por su bien. Este trabajo le otorgaba una gran movilidad, una vida nómada que le servía de perfecta excusa –o motivo se diría para sus adentros- para no dar el paso socialmente requerido desde hace años, de planificar, organizar y establecer una familia.
Su cigarrillo no se consumía con la velocidad habitual. Ese era un signo fatídico, él lo sabía y por eso, no podía evitar perderse en el humo que jugaba demasiado cerca de su cara incomodándolo e irritando sus ojos cafés comunista.
Tomo rápidamente un papel que le recordaba una cierta semana pasada hace ya mucho. El polvo estaba ya sentado y cómodamente adaptado como un abrigo que se disuelve al tacto; el papel decía: “Siempre soñó con proezas. Aquellas que los hombres realizaban y que poseían un gran impacto en el futuro de sus semejantes. Algo en el fondo de su pecho le provocaba esos constantes sueños pasajeros, acompañantes de las largas caminatas, el humo y la inocencia. Lo aparentemente real distaba mudo de la idea de proeza. No asemejaba…” (el papel está demasiado sucio).
A las cuatro y veintisiete salía de ducharse, el papel ya había sido olvidado y el agua aún recorría su cuerpo parcialmente desnudo y acariciaba sus poros abiertos, asemejando la inercia proyectada por los árboles que temblaban a unos pocos metros, proyectados en la ventana. Como siempre el teléfono permaneció mudo y el sol que se adentraba forzosamente en la habitación, consiguió que la ropa cubriera las vergüenzas y los rencores a una velocidad sorprendente. Las reflexiones que se generaban en la ducha lo guiaban a pensar en las posibilidades que representan absolutamente todas las cosas, las decisiones, el eterno sexo, la mortal lucha y el cine mostrativo como demostrativo. Sus ideas son interrumpidas abruptamente, es el teléfono y el tono alto que ha sido cambiado por el destino como si al hacerlo le estuviera jugando una broma pesada a aquel hombre. Se asusta.
- Hola.
- Hola. –Pensé que no podría ser de otra manera y que su simple saludo bastaría para acabar con la historia misma- .
- Te espero a las seis, tú sabes llegar, chao. –Tono-.
Caminé hasta encontrarla una vez más, bajo el mismo techo de la misma casa amarilla, por cuya belleza y hermosura peleamos tantas veces. Esa casa era parte de nuestro pasado simbólico, aunque ella nunca quisiera entenderlo así. El encuentro duró poco menos de dos horas: ella estaba dispuesta a adaptarse a su vida y a acompañarlo en sus viajes. La diferencia era trascendental y no estaba relacionada con la disponibilidad del uno o del otro. Pero el resumen del encuentro podría expresarse de otra manera: intentamos excusarnos hasta el agotamiento por el ayer, expresando así un agotado interés por cómo podríamos enmendar el mañana.
En algún momento aprenderían a no amarse más y sabían que así sería, lo que costaba era aceptarlo, asimilarlo, apreciar la ausencia y la distancia que se convertiría, si no lo era ya, en lo único que los relacionaba. Pero esto no podría ser así… llevamos años intentando convencernos de olvidar y sin embargo, un tanto más de tiempo explotando la misma rutina. Aún conservo aquella charla en mi cabeza. Una parte de este recuerdo trae consigo un dolor antediluviano.

24.4.08

Med.

La ditancia es una cosa bien interesante. ¿Existirá también una cadencia de los lugares y no sólo de los tiempos?